jueves, 13 de noviembre de 2008

>Una despedida que no fue<

Ella quiere inventar la despedida perfecta, las anteriores no han funcionado. Él no ha dicho nada, sin embargo no se marcha. La luz del fuego les permite verse los rostros, pero no les deja tomarse de las manos.
Ella ve la llama y es como resurgir; él solo ve la chispa, no el fuego que hay entre ellos.
Ya es tarde para él, tiene prisa... ¡hay que apagar la llama!
Las en cenizas blancas que el agua y el viento han convertido, no se van, se quedan, alli estáticas, sin rumbo, sin dirección.
¡Y me quedé con la cara empolvada de blanco!

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