A veces mis letras se vuelven absurdas,
repito la misma historia como una estúpida,
sin saber que el destinatario sostiene la pluma.
No sé cuantas veces pensé en el pasado,
llorando por un futuro como la muerte;
teniendo en mis manos mas que oro de gran quilate:
el presente!
Y aún no estoy segura de las ocasiones
en que me he despreciado
sin amor para otros,
con algún gesto iluso.
Un segundo para ser feliz,
y buscamos inmortalidad.
Tarde será cuando estemos tristes,
evitar una eternidad.
Seres de un momento; de un segundo.
Traer todo a la memoria,
mientras no sea absurdo,
mientras no seamos cobardes
para manchar un corazón puro.
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